Cánticos de Navidad


Martes 20 de Diciembre de 2017 | Comunicaciones ACYM

"Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva. Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones". Lucas 1.46-48



Canticos de Navidad Cantar siempre ha sido una parte importante de la fe y la práctica bíblica, una expresión frecuente de adoración y alabanza. Pero es interesante notar, que de todos los cánticos tomados de las Escrituras, muchos se encuentran al comienzo del Evangelio de Lucas.

No son simples cánticos; sino cánticos de navidad.

No, no son los villancicos conocidos que cantamos en la iglesia durante los domingos de diciembre. Y, desde luego, no son esa variedad de canciones clásicas de navidad, que podrían conmover nuestros sentimientos, pero no pueden llenar nuestra alma de verdadera admiración. Esos cánticos jubilosos de la Palabra de Dios parecen surcar los confines de su grandeza, gloria y bondad. Esos cánticos celebran los propósitos y planes de redención de Dios, y resuenan con temor y reverencia ante la venida de nuestro Señor a un pesebre de Belén.





¡Ellos, cantan!

El cántico de Elizabeth, a veces conocido como la Bienaventuranza. (Lc. 1.42-45)
El cántico de María: el Magnificat. (vv.46-55)
El cántico de Zacarías: Benedictus. (vv.68-79)
El anuncio del Angel a los pastores, seguido por la Gloria del coro de ángeles. (2.10-12)
Y después está el cántico de Simeón, en adoración a al niño Jesús en el templo (vv.29-32), conocido como el Nunc Dimittis, por las primeras palabras del himno en latín "Ahora, Señor, despides". Seis en total.

Por lo tanto, aunque este año la temporada festiva parezca especialmente trabajosa y agotadora -talves empañada por sentimientos de tristeza o pérdida, o por circunstancias difíciles que ensombrecen lo que una vez era una temporada de celebración eufórica-, quizás la mejor manera de reavivar tu gozo es releer los primeros capítulos de Lucas, tomar tu lugar en el coro de personas y unirte en una emocionante ofrenda de alabanza y adoración a nuestro EMANUEL.

La Navidad es para cantar.

Tomado de El lugar apacible, Nancy Leigh Demoss



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