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Viernes 10 de Marzo de 2017 | Comunicaciones ACYM

Inclusión de personas con discapacidad cognitiva en las iglesias


Inclusión de personas con discapacidad cognitiva en las iglesias Cuando nace un bebé todo es júbilo, gozo y amor. La familia llama a parientes y amigos; todos quieren saber más: ¿es niño o niña, se parece a la mamá, papá o a la abuela? Sin embargo, ¿qué pasa si se dan cuenta de que ese bebé es diferente? Se dice que 1 de cada 10 niños tiene alguna discapacidad, además un 2% de todos los bebés que nacen en el mundo pueden ser niños con discapacidad intelectual.

Estas estadísticas globales no son alarmantes cuando es ajeno a nuestra vida, sin embargo generan un gran impacto cuando se trata de nuestro bebé. Lo que queremos destacar no son las estadísticas sino en personas. Un nuevo bebé es primeramente un bebé, sin importar su inteligencia o condición. La Biblia afirma que Dios es el creador de todos los seres humanos a su imagen y semejanza (Génesis 1:27) y que además Él nos cuida (ver Salmos 139).

Entonces, ¿Qué es la discapacidad cognitiva?

La discapacidad cognitiva no es una enfermedad. Es una condición de vida que se manifiesta con limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual como: el razonamiento, el lenguaje, la comprensión, la resolución de problemas y en la adaptación social. Sus grados están dados en función del nivel de apoyo que el individuo requiera para desenvolverse en su entorno.

Mitos en torno a personas con discapacidad cognitiva.

La condición de las personas con discapacidad cognitiva, resulta incomprensible para muchos de nosotros, lo que hace que surjan un gran número de mitos alrededor de ellos para dar una explicación a las circunstancias que no entendemos. A continuación se describen algunos de esos mitos y la verdad acerca de ellos:
a).- Son eternos niños. Las personas con síndrome de Down y discapacidad cognitiva, no son niños durante toda su vida. Se les debe dar un trato acorde con su edad, deberes y derechos como ciudadanos.
b).- Son ángeles y niños especiales. Son personas como todas, con aciertos y errores. Este tipo de etiquetas solo generan segregación y crean barreras para su participación e inclusión.
c).- No pueden aprender. Todos pueden aprender, pero su proceso es diferente y a otro ritmo.
d).- Les es imposible tomar decisiones. Todos tienen la capacidad de decisión, pero en algunas oportunidades necesitan de apoyo para hacerlo.
e).- Están enfermos. La discapacidad cognitiva es una condición, no una enfermedad. Permanecerá en las personas durante toda su vida.
f).- Siempre están felices y sonrientes. Al igual que cualquier persona, experimentan todas las emociones.
g).- Son todos iguales. Cada persona es única, con sus propias fortalezas y necesidades.
h).- Algunos son tiernos o cariñosos y algunos son agresivos. Se trata de consideraciones falsas, pues su nivel de interacción social está mediado por su entorno, es decir, si en el entorno del menor existe amor y respeto, ellos se relacionarán así con sus pares y familiares.
i).- Su compromiso cognitivo está marcado por sus rasgos físicos. No existe relación alguna entre los rasgos físicos y el nivel cognitivo de una persona.
j).- Mueren jóvenes. Su expectativa de vida es hoy similar a la de cualquier persona regular.
k).- Las personas con síndrome de Down nacen de padres mayores. El riesgo aumenta con la edad, pero el 80% de los niños nacen de padres menores de 35 años.
l).- No pueden trabajar. Tiene la capacidad de realizar trabajos con el apoyo requerido.
m).- El síndrome de Down es una condición rara. Es una condición genética frecuente que ocurre en 1 de cada 800 niños nacidos vivos aproximadamente.


Ahora, ¿Qué hacer?

Si eres mamá de un niño con el síndrome Down u otro tipo de discapacidad cognitiva, hay que lograr entender que no es una tragedia. Es difícil aceptar y cambiar los sueños respecto a los niños; implica un cambio profundo; pero personalmente conozco a muchas mamás que me dicen que si no fuera por sus hijos con discapacidad, nunca hubieran aprendido ciertas cosas o experimentado tanto gozo en su vida personal.

La atención a todas las necesidades de su hijo debe ser prioridad. Muchas veces estos niños son muy pasivos, carecen de la curiosidad natural de un bebé y hay que hacer un esfuerzo aún mayor que el rutinario para despertarles y estimular a la exploración del mundo. Es preciso trabajar desde muy temprano con prácticas que les ayuden a desarrollarse de la forma más natural. De ser posible, se debe buscar ayuda profesional para encontrar un programa de educación temprana, diseñado de acuerdo a las posibilidades del niño. Como cada niño es diferente, es necesario un trato individual. Siempre es recomendable empezar con lo que él puede hacer y ser muy positivo. Lo importante es no esperar hasta sentirse frustrada, sino actuar a tiempo.
Inclusión de personas con discapacidad cognitiva en las iglesias
Los niños con discapacidad no son ángeles; son niños como todos los demás y, por ende, necesitan disciplina. Una cosa es darles libertad, otra es dejarlos arruinar sus vidas por falta de una formación adecuada. No hay que sentirse culpable o temeroso de tomar las medidas apropiadas dentro de la vida familiar; y hay que buscar formas de corrección que sean justas y comprensibles para el niño. La orientación del pastor u otro hermano de la iglesia pueden ser de gran ayuda.

También es importante buscar grupos de apoyo. Normalmente existen en las ciudades personas que se asocian para buscar ayuda mutua ante problemas comunes. Tal vez no van a entender todas sus preocupaciones, pero pueden brindar información y compartir experiencias. Lo ideal es encontrar un grupo de apoyo en la iglesia o con creyentes. En el caso de que no exista nada semejante, es posible formarlo, incluso como una manera de evangelizar y compartir el amor de Dios a otras familias y sus hijos.

Asimismo, es preciso tener en cuenta que los períodos de descanso para cada miembro de la familia son muy necesarios. La vida de este hijo no debe depender solamente de la madre o del padre, sino que es tarea de todos. Veo como una posibilidad concreta que nosotros, la comunidad cristiana, asumamos un poco de la responsabilidad y ofrezcamos algunas horas o un fin de semana para que los padres puedan descansar y relajarse. De este modo lograríamos que la familia sobreviviera durante tiempos de angustia y que los otros hijos no resultaran afectados. Ellos, por más que amen a su hermano discapacitado, pueden pagar un precio muy alto.

¿Qué debe hacer la iglesia?

Entendiendo la palabra iglesia como a las personas de la congregación, es importante estudiar la Biblia para tener una base adecuada y acercarse más a la práctica y la actitud de Jesús. Él nunca rechazó a las personas con discapacidad, al contrario, los trató con amor y les dio dignidad. Jesús vino para dar vida a todos los seres humanos, no solo a algunos, sino a todos. Parte del ministerio de Jesús fue acercarse a los que son segregados de las comunidades, y darles el amor y la identidad que Dios da a todos sus hijos. Al saber que es Dios el que vive en nosotros (Gálatas 2:20), nos hace entender que debemos amar al prójimo como Cristo nos amó, cueste lo que cueste, y ser todos el cuerpo de Cristo.

Como decía anteriormente, la iglesia debe ser una red de apoyo para las familias que viven con un niño o un adulto en situación de discapacidad, crear instancias donde aquella familia se sienta acogida por su iglesia. Además, es necesario buscar en cada iglesia local personas con tiempo e interés suficiente para colaborar con las familias que tienen hijos con discapacidad intelectual. Y así dar a conocer la buena noticia de Jesús.

Autora: Antiray Pilquinao C.
Fonoaudióloga

Fuentes: Inclusión educativa de personas con discapacidad. Andrea Padilla Muñoz. Orientaciones pedagógicas para la atención educativa a estudiantes con discapacidad cognitiva. Ministerio de Educación Nacional, Bogotá, D.C., Colombia.

Tomado de la Revista Salud y Vida, 2016.




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