Luchemos por la defensa de la vida en forma integral


Martes 28 de Marzo de 2017 | Comunicaciones ACYM

"El universo y la vida provienen de Dios"


No al Aborto! Desde hace unos años, los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, se han visto enfrentados a una discusión respecto del aborto, a raíz del anuncio presidencial en cuanto a legislar sobre algunos aspectos de este controversial tema.

Al pensar en la posibilidad de legalizar el aborto terapéutico: que consiste en interrumpir el embarazo cuando existe peligro de vida para la madre; el aborto criminológico o humanitario: cuando el embarazo ha sido producto de una violación o incesto; y el aborto eugenésico: cuando existen evidencias reales de que el feto sufre anomalías congénitas, no podemos acercarnos a una conclusión seria, fundamentada, sin pensar en aspectos tan relevantes como los siguientes:

1. El valor de la vida humana.

Toda la imagen del Creador está en cada mujer y hombre en esta tierra. Esto concede "dignidad" y "un alto valor" a la vida humana. Esto tiene una profunda implicancia, ya que el ser humano debe ser tratado como sujeto y no como objeto, lo cual involucra que el derecho a la vida debe ser defendido sin condición alguna.
Hoy existe una corriente de pensamiento utilizada especialmente por los movimientos feministas, denominado "principio de pro opción", que establece que "una mujer tiene el derecho de utilizar su cuerpo como elija". De esa forma se defiende el derecho al aborto, entre otras cosas. Sin embargo, no existe en el mundo un ser humano que se haya hecho a sí mismo, sino que toda la vida humana procede de Dios y no podemos actuar entonces como se nos de la gana. La gran miseria humana ha consistido en que ha olvidado su origen trascendente, poniendo valor en las cosas finitas y terrenas y olvidándose casi por completo de lo divino y eterno. El ser humano es criatura, no es divino ni es dios de nadie, por lo cual no puede actuar como dios para la humanidad.
Cuando el gobierno actual, con su mentalidad progresista, presenta un proyecto como éste, olvida que las personas somos mas que carne, hueso y sentimientos. Por eso, como iglesia, defendemos la vida siempre.

2. El aborto.

Desde la antigüedad, cada cultura ha tenido que enfrentar este dilema del aborto, es una herida abierta en la conciencia de los pueblos y una realidad que se trata de ocultar. No podemos negar que en nuestro país, ciudad y vecindario, hay personas que han vivido experiencias dolorosas al respecto. No podemos negar que aun cuando el aborto es ilegal, se practica a escondidas en muchas partes.

En la sociedad actual, que se enorgullece de un progresismo jurídico en una sociedad liberal, el aborto es parte de esta revolución y no nos debe sorprender. Lo paradójico, sin embargo, es que esta misma sociedad abortista y muchos de sus precursores, mientras luchan por un lado contra la tortura y la pena de muerte, por otro lado se abren los espacios y se corren las fronteras para aplicar la muerte a seres indefensos antes de nacer. La contradicción es evidente y burda.

La presidenta Bachelet en su discurso ante el Congreso Nacional ha planteado tres tipos de abortos sobre los cuales debatir: el aborto terapéutico, el aborto criminológico o humanitario y el aborto eugenésico, todos ellos cuestionables.

3. Cristianismo y aborto.

La Biblia no tiene un versículo explicito acerca de la prohibición del aborto. El único pasaje que aborda el tema es Éxodo 21. 22 – 23 que ha sido usado por detractores y justificadores del aborto. Sin embargo, seria un gran error concluir que en base al silencio bíblico al respecto, se legitima tal acción, ya que es evidente en toda la Palabra de Dios que la vida se considera como un bien supremo y la muerte es el peor de los males. No al aborto! Hay abundancia de base bíblica al respecto (Job. 31. 15; Salmos 127. 2 – 3; 128. 1 – 3; 139. 13; Isaías 44. 2, 24; 46. 3; 49. 1 – 5; 66. 9; Jeremías 1. 5 y varios otros pasajes mas de la Escritura)
En la antigüedad al revisar el derecho romano, se otorgaba al padre absoluta autoridad sobre los hijos e hijas, quien podía destruir el embrión en el vientre de la madre o matar al recién nacido si no le agradaba. Para los griegos, todos los seres humanos estaban subordinados al bienestar de la sociedad, por lo cual se aceptaba el aborto y el infanticidio como método para controlar la población.

Ante un mundo pagano que practicaba la interrupción del embarazo y el infanticidio, los primeros cristianos se declaran partidarios de la vida y asumen una actitud de respeto hacia los seres no nacidos y los bebés.

Durante la época de la Reforma, Calvino señaló: "Si una mujer expulsa el feto del útero por medio de medicamentos, comete un crimen considerado inexpiable con razón" Estaba convencido que el feto en el vientre de una mujer era ya un ser humano que debía disfrutar de una protección especial.

En el siglo XX, Dietrich Bonhoeffer, ahorcado por lo alemanes por oponerse al nazismo escribió: "Matar al embrión en el seno de la madre significa violar el derecho que Dios otorga a la vida en gestación. La discusión de saber si se trata ya de un ser humano no hace mas que camuflar este simple hecho: Dios ha querido crear un hombre a quien le ha sido impedido, intencionadamente, el nacer. Esto no es más que un asesinato".

Así entonces, históricamente los cristianos se han distanciado del aborto y el infanticidio, al considerar que la vida es superior y debe ser defendida a todo evento.

4. Despenalizar y legalizar.

En nuestro país, se habla de despenalizar el aborto. No de legalizarlo.
En razón de esto conviene señalar que no toda acción inmoral es siempre prohibida por las leyes civiles. Ni todo acto ilegal tiene por qué ser inmoral. Si una sociedad permite que legalmente se practique el uso de alguna droga, la prostitución o el mismo aborto, no significa que esos actos sean lícitos desde el punto de vista de la ética. Lo que es inmoral para la conciencia lo sigue siendo, aunque la ley no lo sancione o prohíba.

Despenalizar el aborto significa que la ley no lo castiga o penaliza, aunque se siga considerando un delito. El aborto se despenalizaría al quitarle el carácter de delito y pasaría a tener el derecho de ser protegido por la ley. Sin embargo la despenalización sería en estos tres casos que se han presentado, manteniendo la calidad de delito si se practica en otras circunstancias.

De todas formas, matar un embrión o fetos humanos jamás podrá considerarse una acción ética, aunque esté despenalizado.

Luchemos por la defensa de la vida en forma integral.

No al Aborto! Desde sus orígenes, los primeros cristianos se distinguieron por su respeto a la vida aun no nacida y en contra del infanticidio tan común en aquellas sociedades. El mensaje de Jesucristo de respeto por el prójimo, de no vencer el mal con el mal, sino con el bien, formaron en la conciencia de la iglesia apostólica un respeto y dignificación de la vida humana. Se opusieron abiertamente a la pena de muerte, la guerra, al homicidio, la tortura, el suicidio y la eutanasia.

Así entonces, la iglesia de este siglo debe considerar este elemento histórico y reforzar la defensa de la vida. Sin embargo, junto con rechazar esta propuesta de leyes de este gobierno "progresista", es necesario ir mas allá que una firme declaración al respecto. Estar contra el aborto y el infanticidio, implica además que la iglesia debe abrir vías de ayuda a las adolescentes embarazadas, a las madres solteras, a las familias en general. Significa tomar en serio de una vez por todas, la educación sexual en nuestras comunidades donde casi no se habla de esto. Muchos abortos son empujados por los cuestionamientos al interior de las propias familias. Es allí donde la iglesia debe dar "la verdadera defensa de la vida", y no remitirnos a una declaración, que puede ser importante porque fija nuestra postura, pero carece de apoyo y ayuda ante un tema que es real en nuestra sociedad.

Luchemos por la defensa de la vida en forma integral.
Escrito por pastor Felipe Fierro B. Tomado de la Revista Salud y Vida.-




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