500/120 años después de la Reforma


Miercoles 25 de Octubre de 2017 | Comunicaciones ACYM


"Es Weiss, su compañero Albert Dawson y sus seguidores que continúan sembrando el espíritu protestante fundamentado exclusivamente en la Palabra de Dios. Su mente, corazón y pasión estaban impregnados de ella, al igual que Martín Lutero".
500/120 años después de la Reforma

Los años pasan inexorablemente, en la actualidad somos el después de esos inicios. Una historia transitada, de la cual podemos aprender, pero nunca rehacer lo ya vivido. Desde nuestro pasado, desde nuestra historia distante y cercana podemos releer nuestra propia trayectoria de las huellas que se dejan.

Por nuestras venas históricas corre la sangre de los pre-reformadores, reformadores y continuadores de episodios de victoria, tragedia, persecución y fe. Somos hoy el fruto de la semilla que se sembró con sangre y sacrificio. Entonces, esa historias, esas vidas, deberían hacernos sentir cristianos protestantes a toda honra. Y al mismo tiempo debería despertar el desafío de hacer de nuestra vida e iglesia una que sea pertinente a los cambios, reformándonos de manera continua, como es el ideal del espíritu protestante.

De Lutero, Calvino, Zwinglio y otros se ha hablado, y hablara, ellos han sido el tema de exposición al cumplirse cinco siglos, los que básicamente están marcados por un retorno a las Sagradas Escrituras, de la cual nunca deberíamos alejarnos. Y junto a ella emanan las verdades que son la esencia de nuestra fe y conducta. Desde hace quinientos años se ha enseñado que solo necesitamos a Cristo, la fe, la gracia y las Escrituras en nuestra relación con Dios. Todo ello lo podemos expresar después de 500 años.

Desde hace 120 años, desde que un joven matrimonio de norteamericanos llega a Chile, nace lo que es la continuidad de la fe de creyentes pioneros, zapadores y visionarios. Así nace la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera en Chile, que en sus primeros 18 años es dirigida por su fundador Henry Weiss, heredero de la rica tradición Menonita. Con él el sur de Chile conoce el Evangelio de Jesucristo. Con ellos los caminos se abren y la verdad se enseña, incluso ante la dura persecución de los que designaban a los protestantes como herejes e hijos del diablo. Pero al igual que quinientos años atrás, aunque existían tantos demonios como tejas en los techos, ellos seguían avanzando al amparo del Señor, castillo fuerte.

Es Weiss, su compañero Albert Dawson y sus seguidores que continúan sembrando el espíritu protestante fundamentado exclusivamente en la Palabra de Dios. Su mente, corazón y pasión estaban impregnados de ella, al igual que Martín Lutero. Es esa palabra evangélica la que transforma personas, familias y sociedades. Los caminos del sur chileno reciben a estos misioneros que son verdaderos enviados del Señor, agentes de paz y esperanza.

500 años después, 120 años después, debería provocar un análisis del hacer de nuestra tarea en la actual sociedad chilena. País que al igual que en el pasado requiere de una transformación profunda, que sólo la Palabra de Dios puede generar. Nuestra fidelidad a la Reforma Protestante nos deja un camino abierto en la proclamación transversal de la verdad divina. Para generar el mismo impacto de la fe que nuestros pioneros provocaron, espíritu del cual deberíamos asumir. 500 años después se requiere que continuemos sembrando la preciosa semilla, en todo lo que hacemos. Tarea que no es de especialistas, ni de sectores privilegiados. Los creyentes ¡somos todos sacerdotes y sacerdotisas del Señor!

Este momento histórico nos debería encontrar siendo los continuadores de un rico legado de fe. Estamos acá para vivir la vida, practicando la santidad, de manera tal que ella pueda ser una demostración en la que se exprese un accionar para la gloria de Dios, en todo lo que hacemos.

¡Soli Deo Gloria!

Escrito por pastor C. Iván Flores H.
ACyM Iquique






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