José López Vivar: Testimonio de fe y milagro


Viernes 27 de Enero de 2017 | Comunicaciones ACYM

Testimonio de Jose Lopez Vivar

He sentido el deber de compartir con ustedes el milagro que Dios ha realizado en nuestras vidas, ya han pasado más de tres años. Tiempo más que suficiente para confirmar el obrar de Dios.

Por razones de trabajo tuve que viajar a Santiago y Concepción a mediados del mes de agosto de 2013. En mi segundo día de viaje me sentí muy mal, no podía respirar ni caminar. Fui a la Clínica alrededor de las 12 de la noche, a las 5 de la mañana ya tenía el diagnóstico ¡Cáncer al timo! Mi esposa tuvo que viajar de urgencia a Concepción desde iquique, ciudad de nuestra residencia. Dos días después me trasladaron a Santiago, en donde confirmaron el tipo de cáncer, timocarcinoma, maligno y agresivo, un caso al año en Chile.

Sin lugar a dudas una de los hechos que más me impactó fue la primera entrevista con el médico que estuvo a cargo de mi tratamiento. Me dijo: "esta enfermedad es muy impredecible: alista tu maleta, reconcíliate con Dios, con tu esposa, tus hijos, tus hermanos, con tu madre, tus amigos. Lima toda aspereza, diles lo mucho que los quieres, lo importante que han sido en tu vida. Arregla tus asuntos económicos, tus fondos previsionales, tu herencia. Diles cómo quieres que sea tu funeral, dónde y cómo quieres que te entierren". No estaba preparado para esto, pero tuve que hacerlo, comprendí lo frágil que es nuestra existencia.

A propósito hermano, ¿Cómo está tu maleta? Comenzó el tratamiento con tres ciclos de quimioterapia para reducir el tumor, en diciembre me sometí a una operación al tórax que duró 7 horas, me mantuvieron durmiendo e intubado, hasta el día siguiente. Cuando abrí por primera vez los ojos experimenté una gran alegría, estaba vivo. Puede parecer extraño, estaba lleno de vías y sondas en el tórax, en la nariz, intubado y amarrado a la cama de manos y pies, casi no podía moverme, la boca seca y la garganta adolorida. Comprendí que, a pesar de todo, la vida es el don más grande que nos ha sido dado.

¿Lo merecemos y valoramos o vivimos quejándonos? La primera vez que pude levantarme y bajar a la piscina del edificio en que vivimos, recuerdo que me senté en una banca, recibí los cálidos rayos de sol en mi piel, ver las ondas que se formaban en el agua y disfrutar del viento que me llegaba a la cara y movía las hojas de los árboles y las flores, el canto de los pájaros y las nubes moviéndose en el cielo, todo un espectáculo que ya había olvidado, no tenía tiempo para disfrutar de las cosas más simples. Comprendí que toda la creación es un milagro.

En enero de 2014, los exámenes de resonancia mostraron una inflamación en los ganglios, una biopsia mostró que había metástasis. Se hicieron cuatro ciclos más de quimioterapia, los resultados no tuvieron el efecto deseado. La junta médica decidió que era mejor volver a Iquique y buscar la forma de ayudarme a morir sin sentir mayores dolores, en resumen, estaba desahuciado. El médico a cargo se despertó de madrugada pensando que se podía hacer, no se resignaba. Sentimos que ahí estaba obrando la mano de Dios. Nos propuso realizar un ciclo de 25 radioterapias, con muy pocas posibilidades de sanación y con posibles efectos bastante complicados. Sin mayor vacilación nos encomendamos a Dios en la confianza que Él daría la mejor solución, lo más sorprendente para nosotros es que desde ese momento nos inundó una paz que no habíamos tenido durante meses y que nunca habíamos sentido con esa profundidad.

"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento"
Salmos 23.4

Solicitamos a la iglesia que nos incorporara en sus oraciones, según supimos, en diferentes iglesias evangélicas y católicas se realizaron varias cadenas de oración. Durante mi radioterapia no presenté ningún efecto adverso y fui dado de alta en el mes de junio de 2014. Sólo esperábamos un milagro. Los controles realizados en octubre de 2014 y enero de 2015, mostraron que la enfermedad se había detenido, lo que se ratificó durante 2016. Hoy puedo afirmarles que las plegarias fueron escuchadas y he fortalecido mi fe. ¡Hoy sirvo con gozo a mi Señor! Selle mi fe en las aguas del bautismo y procuro crecer en el estudio de la Palabra de Dios cada.

Hoy cada día es una bendición para mi vida.

"Alaba, alma mía a jehová. Alabaré a Jehová en mi vida; cantaré salmos a mi Dios mientras viva"
Salmo 146. 1-2

Quiero agradecer a mis hijos, a mis hermanos en la fe, a mi familia y a mi joven esposa por su fortaleza, sus cuidados y amor incondicional. No sé si yo en su lugar podría haber soportado tanto.

He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
2 Timoteo 4.2

José Tomas López Vivar


Jose Lopez Vivar

NOTA: José Lopez tiene un doctrorado en Ciencias, es Decano de la Facultad de Farmaceutica en la Universidad Arturo Prat de Iquique. Él y su esposa se han bautizado en ACYM Iquique durante 2016, donde actualmente sirven al Señor.




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